Que te busquen. Que te elijan cada día, con intención. Que llegue alguien libre de su pasado, con ganas de quedarse. Esa noche lo pides así, con todas sus letras.

Tu hoja sellada. La armas conmigo esa noche y se queda en tu billetera, contigo, todos los días.
Adentro va tu círculo, el nombre o la frase que elegiste, un poquito de tu cabello y canela. Alrededor, «me ama, me ama, me ama». La doblas tres veces hacia ti y le das tres besos con labial.
Esa noche escribes tus no negociables y cómo lo quieres: cómo se ve, cómo es, cómo piensa y cómo te trata. Y abres el pecho con tapping, punto por punto. Tu carta «Mi amor perfecto» y el decreto que repites 21 días, con mi voz en el audio para que solo tengas que darle play.